
"Fuera de la lucha que tenemos para obtener el aire, debemos levantarnos para el próximo ataque"...
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Soñé que un día un pueblo se liberaba de la opresión en que vivían sometidos.Idealicé que ya no habían más guerras, más delincuencia, más execración, más mentiras, corrupción ni cautivo alguno.Soñé que ese pueblo se volvía uno creándose un mundo entero y de ese uno nacía la " libertad ".
Vi una aglomeración dirigida en curso a la bestia, aquella bestia repugnante que dominaba aquella esfera anegada de sangre de la estirpe animal.Un solemne grito yacía en la sima de la colina. La estirpe vestida de sueños cubría la colina en busca del ese llamado. Ese grito por el cual todos corrían y anhelaban se llamaba fé .
La fe, la que nos lleva a confiar y a seguir adelante. Aquella por la que cada especie se allega en busca de un refugio por el cual seguir viviendo y luchando hasta la muerte. En vez de luchar contra la bestia, decidieron ir a la colina. -¡No creí encontrar nunca tal muchedumbre así! -. La bestia mostrando sus mil y un rostros rondando por todos lados en busca de alguna presa, mataba sin compasión a quien se insertara en su camino o hallaba encontrar una escapatoria. Ese día en que todos luchaban y formaban una sola estirpe, fue el día decisivo para nuestras vidas. Pude ver a través de mis sentidos el infierno que se creaba a mí alrededor.
Con mis pies descalzos seguía en busca de mi fé pausadamente y cansada de tanto luchar una vida entera sufriendo la con aquella mierda que nos rondaba. Pude sentir como caía levemente por un abismo y que mi alma salía y vagaba por aquella colina alcanzando la cima, recordando sarcásticamente todos los momentos de angustia y los de regocijo y mi adorada fé. Vi a través de ella lo que se estaba presentando. Vi muchas cosas. Almas
llorando, cabezas volando por los aires, disparos, guerras, gritos y mas pena, tanta soledad y amargura en sus ojos, gente cínica arrodillada pidiendo piedad… tantas cosas se pueden fundar con tal de encontrar una salida… no podía creer lo que mis ojos veían, las cosas que hacia la gente con tal de encontrar su fe antes que otros.
A caso, ¿Tanta bulla y desorden en nuestro interior ha habitado durante años que tendremos que luchar de esa manera por lograr nuestra fe? La verdad que más bien son nuestras metes las enloquecidas y sometidas que nos llevan a cometer tales actos de infame perversión e idiotez. Pero el punto es que cada uno debería de hallar esa respuesta.
En fin. Era lo peor que uno podría esperar en una situación como esa. En ese momento pude volver a mi realidad, ya que la bestia quería apoderarse de mí y de mi pueblo. Tomado de las manos llegaron todos excitados a la cima de la colina mientras otros quedaron abajo junto a la bestia. No lo podían creer. Al fin llegaron a la cima mientras la bestia indignada rugía en sus propias llamas. Lentamente sentimos la voz de nuestra fe.
En ese instante pude escuchar mi nombre. Alguien me llamaba, justo al mirar al cielo oscuro y lleno de tinieblas pude encontrar una luz. Lentamente me fue difumando a través de la brisa con un vuelo alto, pude sentir el último
soplo de aliento, mi último suspiro de vida. Y me adentre en aquella fe y por fin encontré la libertad…
Vi una aglomeración dirigida en curso a la bestia, aquella bestia repugnante que dominaba aquella esfera anegada de sangre de la estirpe animal.Un solemne grito yacía en la sima de la colina. La estirpe vestida de sueños cubría la colina en busca del ese llamado. Ese grito por el cual todos corrían y anhelaban se llamaba fé .
La fe, la que nos lleva a confiar y a seguir adelante. Aquella por la que cada especie se allega en busca de un refugio por el cual seguir viviendo y luchando hasta la muerte. En vez de luchar contra la bestia, decidieron ir a la colina. -¡No creí encontrar nunca tal muchedumbre así! -. La bestia mostrando sus mil y un rostros rondando por todos lados en busca de alguna presa, mataba sin compasión a quien se insertara en su camino o hallaba encontrar una escapatoria. Ese día en que todos luchaban y formaban una sola estirpe, fue el día decisivo para nuestras vidas. Pude ver a través de mis sentidos el infierno que se creaba a mí alrededor.
Con mis pies descalzos seguía en busca de mi fé pausadamente y cansada de tanto luchar una vida entera sufriendo la con aquella mierda que nos rondaba. Pude sentir como caía levemente por un abismo y que mi alma salía y vagaba por aquella colina alcanzando la cima, recordando sarcásticamente todos los momentos de angustia y los de regocijo y mi adorada fé. Vi a través de ella lo que se estaba presentando. Vi muchas cosas. Almas
llorando, cabezas volando por los aires, disparos, guerras, gritos y mas pena, tanta soledad y amargura en sus ojos, gente cínica arrodillada pidiendo piedad… tantas cosas se pueden fundar con tal de encontrar una salida… no podía creer lo que mis ojos veían, las cosas que hacia la gente con tal de encontrar su fe antes que otros.
A caso, ¿Tanta bulla y desorden en nuestro interior ha habitado durante años que tendremos que luchar de esa manera por lograr nuestra fe? La verdad que más bien son nuestras metes las enloquecidas y sometidas que nos llevan a cometer tales actos de infame perversión e idiotez. Pero el punto es que cada uno debería de hallar esa respuesta.
En fin. Era lo peor que uno podría esperar en una situación como esa. En ese momento pude volver a mi realidad, ya que la bestia quería apoderarse de mí y de mi pueblo. Tomado de las manos llegaron todos excitados a la cima de la colina mientras otros quedaron abajo junto a la bestia. No lo podían creer. Al fin llegaron a la cima mientras la bestia indignada rugía en sus propias llamas. Lentamente sentimos la voz de nuestra fe.
En ese instante pude escuchar mi nombre. Alguien me llamaba, justo al mirar al cielo oscuro y lleno de tinieblas pude encontrar una luz. Lentamente me fue difumando a través de la brisa con un vuelo alto, pude sentir el último
soplo de aliento, mi último suspiro de vida. Y me adentre en aquella fe y por fin encontré la libertad…
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